LA EXPERIENCIA
Cierto día, en la clase del sexto año básico, la maestra de lenguaje pide a los alumnos que hagan
una entrevista, para un diario que se quiere publicar. Todos los alumnos quieren hacer la
entrevista más fácil, y van donde los empleados de la escuela.
¿Cómo se llama? ¿Cuántos años tiene, le gusta su trabajo? ¿Cuál fue su alegría más grande?
¿Cuál es su sueño?
Claudio uno de los alumnos más tranquilo de la clase, se quedó en un rincón del patio pensando
a quién elegir para hacer su trabajo; mientras don Carlos un Asistente de Educación le llamó.
--¿Qué problema tienes Claudio?
-- Tengo que hacer una entrevista y no se a quien pedir que me ayude.
-- Mira, un gran número de tus compañeros vinieron por el mismo trabajo, ¿no crees que tú
puedes hacer algo mejor?
--¿Cómo?
-- Un buen periodista o comunicador debe ser original. Has una entrevista a ese árbol que está
en el patio. El niño pensó un poco, luego exclamó
-- Como, ¿Está más loco tío?
-- Pregúntale lo que me vas a preguntar. El niño enojado se fue diciendo. “El tío Carlos está
bromeando, está loco. El hombre trató de persuadir al muchachito pero fue inútil. En la
biblioteca encontró a Eduardo que hacía trazos con un lápiz en su cuaderno mientras pensaba.
--¿Hiciste el trabajo?
-- No se me ocurre nada
-- ¿Te ayudo? Al recibir la afirmación, el tío Carlos le empezó a explicar lo especial de lo que
tenía que hacer. No muy convencido el chico garrapateó lo que se le había pedido.
El día de la entrega de los resultados del trabajo de entrevista, se escuchó a la maestra.
-- Alberto, un cinco
-- Juan José, un cuatro
-- Claudio, un cuatro, cinco
-- Ignacio, un cinco
-- Eduardo, un siete. ¿Te ayudaron cierto? Preguntó al oído la profesora al niño
-- Si señorita.
-- Eduardo ha hecho un trabajo muy especial y original. Puedes leer tu entrevista por favor.
“Al final del patio encontré un amigo y le hice la entrevista.
¿Señor, me puede decir su nombre?
Me contentó que se llamaba Quillay
¿Cuántos años tienes? Tengo más años que la escuela
¿A qué se dedica? A dar oxigeno al ambiente, también a dar sombra en verano.
¿Cuál es su mayor alegría?
Mis ramas dicen que la empleaban antiguamente para lavarse el pelo. ¿Como champú?
Si, contestó.
¿Su mayor pena?
Cuando algunas personas cortan mi corteza para usarla como quitamanchas. No saben que
con esto me hacen un gran. Ves mis cicatrices que tengo en mi costado.
¿Qué esperas de la vida?
Ayudar a la raza humana. Cuando muera, espero dar calor algún hogar, o material a algún
artesano para que confeccione algo útil.
Ojala que mis compañeros respeten y se sepan cuan útil es el árbol.
Eduardo 6° año


ORIGINALIDAD
Cecil:
Me encantó esta historia. Mil gracias por compartirla.
Mis saludos para el pequeño Eduardo, quien supo plasmar en lo más sencillo algo grande.
Saludos,
Vilma